Crédito: Unsplash+. Un fascinante estudio de científicos de la Universidad Edith Cowan ha puesto de manifiesto el papel importante de la vitamina K en la lucha contra las enfermedades del corazón. Publicada en el Journal of the American Heart Association, esta investigación dirigida por el dr. Nicola Bondonno aporta una nueva luz sobre cómo la dieta puede influir en la vitalidad del corazón, especialmente en la prevención de enfermedades del corazón relacionadas con la aterosclerosis. La aterosclerosis, una condición caracterizada por el engrosamiento o el endurecimiento de las arterias, es una preocupación importante. Es causada por la acumulación de placa (una mezcla de sustancias grasas, colesterol y otros instrumentos) interiormente de las paredes arteriales. Esta enfermedad puede emprender a principios de la vida y puede empeorar rápidamente, provocando complicaciones graves como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares o coágulos de muerte. La vitamina K, un nutriente soluble en grasas, se presenta en dos formas principales. La vitamina K1 (filoquinona), mucho en verduras de hoja verde como la col, la col rizada y las espinacas, es una forma. La otra, la vitamina K2 (menaquinonas), se encuentra en determinados animales y alimentos fermentados. Se ha pensado que los dos tipos reducen los riesgos de enfermedades del corazón, pero la evidencia concreta ha sido limitada. En este minucioso estudio, los investigadores profundizaron en la relación entre la ingesta dietética de vitamina K y la probabilidad de hospitalización a causa de una enfermedad cardíaca relacionada con la aterosclerosis. Examinaron datos de más de 50.000 adultos, que formaban parte del estudio danés sobre la dieta, el cáncer y la vitalidad, que carecían de circunstancias de enfermedades cardíacas. Los participantes proporcionaron información sobre sus dietas mediante un cuestionario de frecuencia alimentaria y se realizó un seguimiento de su vitalidad durante 21 abriles. Los hallazgos fueron asombrosos. Se encontró que las personas con la anciano ingesta de vitamina K1 tenían un 21% menos de peligro de hospitalización oportuno a enfermedades del corazón en comparación con las que tenían la último ingesta. Del mismo modo, la elevada ingesta de vitamina K2 se relacionó con un peligro un 14% más bajo. Este estudio destaca los género protectores significativos tanto de la vitamina K1 como de la K2 contra las enfermedades cardíacas relacionadas con la aterosclerosis. Lo destacable de estos hallazgos es que, a pesar de las diferentes fuentes de estos dos tipos de vitamina K, los dos parecen ofrecer beneficios similares para la vitalidad del corazón. Las implicaciones de esa investigación son profundas. Subraya el potencial de las dietas ricas en vitamina K para alertar enfermedades del corazón, destacando la importancia de incluir verduras de hoja verde y ciertos alimentos animales y fermentados en nuestras dietas. El estudio refuerza el papel crítico de la alimentación en el mantenimiento de la vitalidad cardiovascular y abre nuevas vías para estrategias dietéticas en la prevención de enfermedades del corazón. Mientras seguimos explorando la compleja relación entre la dieta y la vitalidad, esta investigación del dr. Nicola Bondonno y su equipo marcan un paso importante para entender cómo los cambios dietéticos simples pueden tener un impacto poderoso en nuestra vitalidad cardíaca.

Source link