Una máxima para cualquiera que escribía una página web a mediados de la período de 1990 era que era una buena habilidad llevarlo todo (incluidos los gráficos) a unos 30 kB de tamaño. Fue un momento en el que el protocolo todavía tenía cierta pretensión de entrega de información efectivo, cuando la información se autopublicaba, antiguamente de que las grandes corporaciones lo pusieran todo bajo sus paraguas. Recientemente, esta idea de la pequeña web ha estado experimentando poco de envés tranquila. [Serge Zaitsev]El memoria nos traslada a una época mencionado al principio de Internet tal y como la conocemos y nos recuerda a unos cuantos protocolos que se han quedado por el camino. Finger o Gopher, ambas cosas que recordamos de nuestros días de estudiante, pero ninguna de las cuales coincide con el navegador. Sin confiscación, no todo está perdido porque el protocolo Gemini es una lectura más moderna del intercambio de información minimalista en Internet. Es poco parecido a la web, pero intencionadamente sin la capa tras otra de cosas extrañas, y lentamente ha ido cogiendo poco de vapor. Cada vez que miramos su índice de software, se amplía y vivimos con la esperanza de que se pueda utilizar con la informática basada en microcontroladores conectados a Internet. El memoria es un recordatorio de que Internet no debe ser la web, y siquiera debe inflarse.

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